Monday, July 6, 2015

EL COMIENZO DE UN CAMINO

Cada vez que entramos al aula y vemos las caras de nuestros alumnos, pensamos dos cosas: ¿llegarán a fin de año habiendo aprendido algo? ¿Sentirán que este espacio está creado para su expresión personal?

Tenemos que admitir que, a veces, tenemos serias dudas acerca de las dos. Es claro que la primera pregunta depende de nosotros, pero también de los estudiantes. Pero ¿qué hay acerca del segundo pensamiento? ¿Realmente los docentes les dan la oportunidad a sus alumnos de expresarse libremente?

Desde que empecé a enseñar en la escuela secundaria, me pregunto lo mismo: ¿qué puedo hacer para ayudarlos a decir lo que quieren decir y que no se sientan juzgados por decirlo? ¿Cómo puedo ayudarlos a ser más creativos, usar su imaginación y descubrir sus talentos ocultos?

Cuando este año comenzó, me preguntaron si quería llevar a cabo un nuevo proyecto: nuestro propio periódico escolar. Parecía difícil al principio y mi cabeza nadaba en dudas y miedos. ¿Sería capaz de convertir esta idea en realidad? ¿Estaba lista para ayudar a mis estudiantes a superar SUS miedos y mostrarles el potencial que sabía que tenían? ¿Colaborarían?

A pesar de todo esto, pude superarlo y darles las buenas noticias. Para mi sorpresa, la mayoría reaccionó positivamente. Sintieron que este ‘espacio’ era verdaderamente de ellos, un lugar donde podían hablar de cosas que les interesaban y mostrarle al mundo que eran capaces de producir sus propios artículos. El entusiasmo de volverse escritores era ahora la razón para investigar, leer y aprender cosas que no hubiesen aprendido por sí solos.

Este es solo el primer paso de un largo camino por delante. Caminamos codo a codo y trabajamos perseverante y equitativamente para cumplir nuestras metas. La distancia impuesta entre alumnos y profesores empieza a disiparse. La confianza aumenta.

Aunque podemos cometer errores (y vamos a cometerlos definitivamente –porque los errores son hermosos-) estamos aprendiendo cómo ser responsables de nuestras palabras, cómo aceptar la crítica de una forma madura y cómo hacer que nuestros pensamientos valgan la pena.

Personalmente quiero agradecer a una de mis maestras, mi querida Silvia, que me dio esta misma oportunidad once años atrás. Su guía y pasión me ayudaron a encontrar mi propia voz y superar mis miedos. Sin ella, esto no habría sido posible. Donde sea que estés, fuiste y serás una de mis inspiraciones más grandes. GRACIAS.

Un gran GRACIAS a cada persona que ayudó a materializar este proyecto. Esto es para ustedes también.

Todo lo que resta ahora es leer y disfrutar.

¡Bienvenidos!

                                                                          Bárbara Toral – Editor/Profesora de Inglés


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